ADAPTANDO SU ENTORNO, LA COCINA

Continuamos esta semana con la serie de artículos iniciada la semana pasada con la adaptación del baño. Esta semana trataremos los problemas existentes en la estancia más industrial de la vivienda y por tanto junto con el baño la que más peligros presenta, por la presencia de las diversas fuentes de calor, eléctricas y de agua que contiene.

Las cocinas para que puedan ser útiles a los discapacitados y a las personas dependientes deben tener una superficie que les permita desenvolverse con cierta facilidad, a la par que alcanzar a todos los aparatos accesorios.

Debe existir un área de 1,50 m. de diámetro como mínimo para que pueda girar una silla de ruedas. Además los armarios y otros elementos deben estar a una altura accesible desde la silla que será de aproximadamente 1,50 m. de altura máxima.

Los planos de trabajo deben estar situados a 80 – 85 cm. del suelo y debe quedar bajo ellos un espacio libre de 68 cm. aproximadamente para que las piernas y la silla de ruedas pasen libremente. Esto es particularmente importante bajo el fregadero donde tendremos que tener en cuenta el espacio ocupado por el desagüe y el sifón y donde se aconseja revestirlos de un material aislante térmico, ya que pueden estar en contacto directo con las piernas de la persona que está en silla de ruedas. El fregadero no debe ser demasiado profundo, siendo más cómodo con un grifo monomando, y si es del tipo ducha extraíble, permitirá llenar las cacerolas o los cubos sin necesidad de colocarlos en el fondo del fregadero.

Los lavaplatos, lavadoras, neveras y demás electrodomésticos que precisen de un acceso frontal se deben suplementar inferiormente al menos 30 cm. preferiblemente mediante un banco móvil, para facilitar su uso.

Existen en las tiendas especializadas numerosos utensilios diseñados para ayudar a quienes tienen dificultades para asir objetos o para aquellas personas que sólo pueden emplear una mano. Pueden ayudar a pelar, cortar, abrir latas o a suplir la función de los tenedores convencionales cuando no es posible manejarlos bien.

Siempre son preferibles las cocinas que funcionan con electricidad como vitrocerámicas, ya que se accionan con un botón y presentan menos peligros que si se usan cocinas de gas.

El acceso a los interruptores y enchufes debe ser lo más cómodo posible y se debe contar con un número suficiente de tomas para que los cables de los aparatos no se crucen o exista el riesgo de engancharlos al efectuar una maniobra.

Todas estas adaptaciones contribuirán a que la persona dependiente se sienta más cómoda y segura y no tenga problemas para preparase ella misma la comida o efectuar cualquier maniobra cotidiana  que de otra manera se dificultaría significativamente.

PAUTAS CON LOS MAYORES

Es habitual que las personas mayores, conforme van cumpliendo años, vayan viendo deteriorarse sus facultades cognitivas, siendo cada vez más frecuentes los olvidos, los despistes y todas esas cosas que siempre se achacan a la edad.

No quiere decir que siempre, esta situación, termine derivando en enfermedades duras, la mayor parte de las veces se trata de una pérdida de facultades que definen la demencia senil.

Con todas las personas mayores, pero con mayor énfasis cuando se observan proceso de deterioro de la memoria y de las habilidades del mayor, se deben aplicar rutinas que contribuyan a ralentizar la pérdida de facultades, tanto físicas como mentales.

  • Se debe seguir una rutina diaria que mantenga ordenadas las actividades, esto estructura el día a día del mayor y le otorga confianza y seguridad.
  • Mantener la higiene en todo momento tanto de la persona como de la vivienda.
  • Que coma bien y que beba líquidos en abundancia, aún sin tener sed, para mantenerse hidratado.
  • Control sobre la medicación, esta tarea la debe realizar una sola persona que se responsabilice de la misma.
  • Que realice ejercicio físico diario, dentro de sus posibilidades, aunque sólo sea caminar por la casa.
  • Intentar que se mantenga siempre lo más independiente posible, fomentando su autonomía y alabando sus pequeños logros, contribuirá a mejorar su autoestima.
  • Revisar y estar pendiente de las medidas de seguridad de la vivienda; colocar barras de ayuda en el baño cerca del inodoro y en la ducha, colocar luces auxiliares nocturnas en pasillos y asegurarse de que las alfombras no resbalen.

Con todas estas sencillas pautas se puede ralentizar el proceso de deterioro cognitivo una vez ya se ha manifestado y se conseguirá mantener una más completa autonomía y calidad de vida del mayor.

ADAPTANDO SU ENTORNO, EL BAÑO

Iniciamos esta semana una serie de artículos donde trataremos las necesidades de adecuación en las viviendas de personas con movilidad reducida o que precisan de una silla de ruedas para desplazarse. Cada semana estudiaremos la reforma necesaria en una dependencia, dotándola de la funcionalidad idónea para que el afectado disponga de un entorno cómodo y seguro.

Cuando nos encontramos con un problema de movilidad reducida nos damos cuenta de la cantidad de obstáculos que existen en una vivienda tradicional para una persona en esta situación, y en ese momento es prioritaria la adaptación de la misma, fomentando la calidad de vida y la autonomía del discapacitado. Para ello serán necesarias algunas reformas orientadas a facilitar su uso y evitar los peligros.

Una de las estancias que exige una solución rápida y eficaz es el baño, para que la labor del aseo personal sea lo más sencilla posible y absolutamente exenta de riesgos.

El pavimento debe tener una textura superficial que nos asegure que es antideslizante, tanto da el material con el que esté fabricado, pero el tránsito sobre el mismo debe ser seguro y sin posibilidad de resbalones.

Siempre será más cómodo y funcional contar con un plato de ducha que con una bañera y si es extraplano mejor todavía. La solución idónea es cerrar toda la zona con una mampara, incorporando junto a la ducha una zona de secado con suficientes asideros para desplazarse con seguridad en todo el ámbito, pudiendo estar sentado en esta zona tanto mientras se ducha como mientras se seca, saliendo de la misma a pie seco. La superficie que precisamos para esta zona de ducha y secado es la que ocupa una bañera tradicional de 1,80 x 0,70 m.

Hay que tener en cuenta que la disposición de los aparatos sanitarios es fundamental para que los cuartos de aseo sean accesibles y funcionales, sin crear huecos ni recovecos en los que sea difícil e incómodo maniobrar para una persona de movilidad reducida o que precisa de una silla de ruedas.

La taza del inodoro se debe situar a una altura entre 45 y 50 cm. para que sea más cómodo su uso, y dependiendo del grado de dependencia de la persona que lo use se debe contemplar la colocación de brazos móviles en los laterales de la taza.

Si el usuario precisa de silla de ruedas, se debe disponer sobre el lavabo un espejo cuyo borde inferior esté a 0,95 m. del suelo y ligeramente desplomado (10º).

De igual manera debemos tener en cuenta que en esta misma situación la altura máxima de perchas y toalleros con respecto al suelo debe ser de 1,20 m.

Y por supuesto, todo el ámbito debe contar con los suficientes asideros para que todas las maniobras estén ayudadas al máximo.

Para una silla de ruedas se deberá contar con un radio mínimo de giro libre de 1,50 m. para que la persona discapacitada pueda maniobrar desde el interior y pueda efectuar el giro para salir y entrar, así como para desenvolverse por sí misma en el interior del baño.

Una buena precaución es que las puertas de los cuartos de baño abran hacia el exterior, para que puedan ser desmontadas desde fuera si es necesario. Podemos evitar esta medida mediante la instalación de puertas correderas que conseguirían además optimizar al máximo el espacio interior.

Con todas estas pequeñas medidas facilitaremos que la vida del discapacitado dentro de su entorno sea lo más cómoda y segura posible, ayudándole a fomentar al máximo su autonomía personal y su independencia.

ADECUANDO SU ENTORNO

Muchas veces cuando visitamos una vivienda nos damos cuenta de que los recorridos interiores son escasamente funcionales, en ocasiones por errores proyectuales cometidos en su momento, pero habitualmente originados por el exceso de muebles y elementos decorativos que entorpecen los desplazamientos.

Al aparecer una situación de discapacidad o de movilidad reducida, se valoran muchos factores y muchas variables, pero no siempre se tiene en consideración la dificultad de movimientos en estas viviendas sembradas de obstáculos.

Cuando una familia tiene un hijo y éste empieza a moverse por su cuenta, todos los padres tenemos la precaución de cubrir las esquinas peligrosas de los muebles, de tapar los enchufes, proteger las escaleras y huecos, asegurar puertas y ventanas para que no sean fácilmente manipulables, colocar cierres de seguridad en los armarios de medicamentos, artículos de limpieza y demás.

Pues igualmente cuando en una familia se produce una situación de discapacidad o dependencia, en alguno de sus miembros, también es necesario adecuar el entorno para hacerlo más funcional y practicable, para que la persona discapacitada goce, en su vivienda, de la máxima autonomía.

El error se produce cuando el planteamiento es facilitarle la ayuda para que se pueda desenvolver en una vivienda inaccesible para el discapacitado, en la que no es posible que pueda funcionar toda aquella persona que tenga mermadas sus facultades físicas.

Siempre se debe procurar que la ayuda precisa sea la menor posible, para que la persona discapacitada pueda gozar de la máxima movilidad y autonomía personal por sus propios medios, tanto si éstas se producen sin ayudas técnicas, como si se realizan con ayuda de bastones, andador o incluso silla de ruedas. Cada uno de estos condicionantes marcará la necesidad de actuaciones diferentes en la vivienda. Desde la eliminación de escalones, así como la ampliación de las zonas de paso, la sustitución de puertas practicables por puertas correderas; la modificación de las alturas de cajones y barras de colgar en los armarios, como también la adecuación de la bancada de cocina o la reubicación de electrodomésticos; la eliminación de la bañera y su sustitución por una ducha accesible y la colocación de herrajes y agarraderas en los puntos más necesarios.

Cierto es que todas estas optimizaciones conllevan un coste económico, pero siempre que sea posible se debe contemplar la posibilidad de su ejecución, lo que redundará en un mejor estado del discapacitado en el desarrollo de su vida diaria y una menor necesidad de ayuda física proporcionada por un cuidador, tanto sea éste familiar o profesional.

En estas difíciles situaciones, hay que ser siempre plenamente conocedor de las ventajas que te puede proporcionar la tecnología, con ayudas técnicas o con la domótica, así como el diseño arquitectónico accesible.

FORTALECIMIENTO Y DISCAPACIDAD

Pienso que todos en general opinamos que una de las mejores cosas para ocupar el tiempo libre es hacer deporte. Es una actividad saludable, habitualmente económica, relajante y lúdica, que además te permite mantener la condición física ideal durante más tiempo, reduciendo los efectos del envejecimiento y proporcionando una mayor calidad de vida.

Todo esto es innegable tratándose de personas que no padecen ninguna diversidad funcional, por lo tanto también lo será para las personas con discapacidad. Para ellas es tanto o más necesario, porque en ocasiones van a suplir sus músculos débiles o sin funcionamiento por otros que conserven su funcionalidad.

El fortalecimiento físico, como su propio nombre indica, trata de las técnicas necesarias para hacer los músculos más fuertes; para prever posible futuras perdidas de capacidad debido a la inactividad, producida frecuentemente por la incapacidad sufrida.

No se trata únicamente de actividades realizadas en un gimnasio, también es fundamental el mantener las actividades de la vida diaria para que los músculos mantengan un nivel óptimo de eficacia. Si estos músculos están débiles no podrán mover el cuerpo y limitarán ostensiblemente y a veces sin remedio las labores diarias.

El abandono físico siempre es perjudicial y contraproducente, pero lo es mucho más en personas que por su situación de dependencia cuentan con unos músculos débiles, músculos que en ocasiones deben sustituir a otros que han perdido su funcionamiento. Además una vez que te abandonas el recuperar capacidades perdidas se convierte en una tarea descomunal y en ocasiones imposible. Por ello es fundamental intentar mantener siempre el tono vital adecuado y no dejarse vencer por la pereza o el abatimiento.

Es cierto que a muchas personas la perspectiva de tener que acudir a un centro deportivo con regularidad les parece una empresa titánica, para la que no tienen voluntad ni hábito. Nadie se hace deportista de la noche a la mañana; es muy difícil que una costumbre que no se encuentra arraigada en nuestro planteamiento vital pase a formar parte de nuestras tareas cotidianas sin esfuerzo.

Pero se pueden hacer distintas actividades que mejoren la funcionalidad sin necesidad de recluirse en un gimnasio. Hay juegos, deportes al aire libre y sobre todo trabajo físico diario, del tipo que sea, pero que contribuya a mantener el tono muscular necesario para poder conservar el máximo de autonomía durante el mayor tiempo posible.

CONTRA LAS CUERDAS

Opino que la figura del cuidador se debe parecer, cada vez más, a la de un entrenador personal, lo que ocurre es que este entrenador no se limita a preparar una rutina de ejercicios y una dieta para ponernos en forma. Las labores de este entrenador deben llegar más lejos; puede ser que les active para realizar algún tipo de ejercicio físico, es posible que les aconseje acerca de la mejor forma para superar un obstáculo, pero sobre todo les debe ayudar a ver. A ver que se pueden conseguir los objetivos a pesar de la discapacidad, a ver que una persona puede llegar donde se proponga gracias a la entereza y la fuerza de voluntad y a ver que una persona con discapacidad puede tener una vida plena, completa y feliz.

No me gustan los cuidadores que dedican su trabajo a evitar que la persona con discapacidad se esfuerce por recuperar, en lo posible, su autonomía. No me gustan los cuidadores que se transforman en un mero acompañante, que no pautan la actitud que puede hacer que se vea la vida de forma diferente.

Un cuidador como debe ser va a detectar las necesidades antes que la propia persona a la que cuida, para adelantarse a sus requerimientos y poder actuar en consecuencia. No se trata de evitarle todo tipo de esfuerzos, al contrario, al igual que un entrenador deportivo reclama esfuerzo y superación para lograr los objetivos, un cuidador de personas con discapacidad debe reclamar esfuerzo y superación para encarar la adversidad de la discapacidad y lograr que se recuperen y se mantengan la mayor autonomía e independencia.

La figura del cuidador debe ser algo similar a la figura del entrenador de boxeo cuando se acerca al rincón de su pupilo, proporciona serenidad y recursos para responder a las dificultades del combate y del rival con el que se compite; en nuestro caso el combate se establece con la discapacidad y el cuidador debe transmitir el convencimiento de lo que se puede y debe conseguir, así como pautas de comportamiento y de actuación que ayuden a solventar los retos y dificultades diarias.

Cuando una persona con discapacidad se encuentra contra las cuerdas, derrotado y casi vencido, un cuidador, un buen cuidador que conozca su trabajo puede facilitar los recursos físicos y psicológicos para conseguir que la situación se revierta y donde antes sólo había derrota y frustración se pueda empezar a vislumbrar por parte de la persona con discapacidad que sí hay futuro, que siempre hay futuro y que con entereza, pasión y dedicación todas las personas pueden lograr sus objetivos y mejorar decisivamente su calidad de vida y su predisposición ante el futuro.

ARISTAS DEL CARÁCTER

Mucho se ha hablado y se habla de las dificultades constantes, en el trabajo, de un cuidador de personas mayores; la exigencia, la dedicación, la constancia que exige esta labor y que en la mayoría de las ocasiones no se ve recompensada suficientemente.

Cuando se trata de un familiar el que realiza la función, quizás por la proximidad afectiva, pueden no ser tan necesarios los gestos de reconocimiento ante su trabajo, pero cuando se trata de un cuidador profesional no podemos olvidar que siempre dedica algo más que una parte de su tiempo a cambio de un salario, también se entrega una parte de la propia vida para mejorar la realización de la de otra persona.

Pero a lo que quiero referirme es a uno de los principales escollos, contra el que pueden chocar los deseos del propio cuidador por desarrollar de forma eficaz y generosa su trabajo, éste no es otro que los cambios de carácter que se pueden generar en una persona dependiente de cierta edad.

Normalmente todos tenemos mejores y peores momentos y mejores y peores reacciones, pero cuando una persona va cumpliendo años y sobre todo cuando comienza la espiral de la pérdida de los recursos físicos, se produce una transformación en el carácter, que normalmente tiende a agriarse y a transformar a individuos que en otras etapas de su vida eran sociables, simpáticos y cariñosos, en personas soberbias, impertinentes y con reacciones que en muchos momentos pueden rayar la mala educación.

Ante estas situaciones muchos cuidadores no pueden evitar el tomarlo como un asunto personal, olvidando que son reacciones causadas por los muchos años, los problemas de salud y la merma continua en la calidad de vida de la persona dependiente, que actúa de una forma muy humana y es pagando su mal humor con la persona que tiene más cerca.

En este trabajo, el de cuidador, donde el nivel de exigencia es muy alto a la hora de ser capaz de convivir con personas de trato difícil, es fundamental el contar con una buena dosis de paciencia y de aguante ante estas circunstancias que se dan con mucha frecuencia, evitando el tomarse las cosas de forma personal, ya que no se trata más que de una consecuencia provocada por lo que ya se ha comentado anteriormente, los muchos años y los muchos achaques.

El cuidador tiene que tener muy claro quién es, dónde está y la labor que está realizando y es un signo de profesionalidad el mantenerse al margen, de verse afectado personalmente por determinados comportamientos o comentarios. En estos casos la paciencia, el cariño hacia su paciente y una personalidad marcada y definida es fundamental para poder comprender que se tratan de efectos secundarios de la situación y asumirlos como tales sin hacer de ello un asunto personal.

TABLA SALARIAL EMPLEADAS DE HOGAR 2.019

Este año ha sido el que ha experimentado una mayor subida con respecto al año anterior. Este cambio afecta a cuidadores y familias que contratan a través del régimen especial de empleados de hogar.

El incremento del salario mínimo para este año ha sido de un 22,3%. O lo que viene siendo 164€ más de forma mensual. Este incremento afecta a todos los trabajadores, también a los empleados de hogar.

Según el Real Decreto publicado en este mes de Diciembre. El salario bruto anual de un trabajador no puede ser inferior a 12.600€

Sobre este cómputo anual se establecerán los cambios tabla salarial de empleados de hogar 2019. Por ello, el salario legal será el equivalente a las horas realizadas partiendo de una base de 900€ mensuales SMI. El Salario mínimo interprofesional para un trabajador de 40 horas.

De esta forma quien trabaje a jornada completa percibirá 900€ brutos en 14 pagas.

Quien trabaje 30 horas su remuneración será de 675€ brutos en 14 pagas.

El trabajador a jornada parcial que trabaje 20 horas percibirá 450€ brutos en 14 pagas.

Y el trabajador que tenga una jornada semanal de 10 horas obtendrá una remuneración de 225€ brutos en 14 pagas.

 

Cambios tabla salarial empleados de hogar 2019 ¿Hay modificaciones?

Los cuidadores y empleados de hogar que trabajen por horas y en régimen externo son una excepción. Estos, contarán con una retribución bruta de 7,04€ por hora efectivamente trabajada.

Esta cuantía incluye todos los conceptos retributivos y es aplicada a aquellos trabajadores que trabajan menos de 3 días a la semana. O lo que es lo mismo, menos de 120 días por año para un mismo empleador.

 

Cambios tabla salarial empleados de hogar 2019 para jornada completa o parcial

El resto de empleados que no trabajen por horas y cuenten con un contrato a jornada completa o parcial tendrán la retribución propia fijada por el SMI. De esta forma, el cálculo para saber lo que debemos pagar a nuestro empleado de hogar lo obtendremos a través de una regla de 3 sobre los 12.600€ anuales que deben percibir los empleados.

Es importante contar con un servicio especializado en contratación, despidos y sustituciones de cuidadores para asegurarnos de que todos los trámites legales se hacen conforme a la ley. También es importante contar con un servicio actualizado, ya que las familias que no adapten el salario establecido para 2019 estarán incurriendo en una falta grave y podrán ser multadas.

 

El salario de las empleadas de hogar por horas asciende a 7,04€ hora

¿Qué sucede con empleados de hogar que han sido contratados durante el 2018? En estos casos la nómina de 2019 debe adaptarse aplicándose los nuevos cambios. Cabe destacar que es ilegal no aplicar la subida salarial a empleados que hubieran sido contratados con anterioridad.

 

Esperamos que esta explicación os haya servido de ayuda.

 

DISCAPACIDAD INVISIBLE

Es indudable que en la sociedad actual y más significativamente en las zonas menos desarrolladas social, económica y culturalmente las personas discapacitadas, en muchas ocasiones, padecen el mal de la invisibilidad.

En las regiones más evolucionadas cada vez son más las actuaciones en pos de la integración y la igualdad de las personas, con alguna diversidad funcional, dentro del ámbito de la sociedad. Se busca su inclusión con distintos mecanismos y herramientas, generadas por la necesidad que todas estas situaciones conllevan.

Pero no se puede decir lo mismo de todos los países. En este momento se manifiestan distintos escenarios de guerras, revoluciones y conflictos armados en general. Conflictos que generan dificultades a toda la población y como siempre ocurre, aún más, a las personas con menor capacidad para encarar estas situaciones extremas, como son los mayores, las mujeres y los niños.

Pero ¿y los discapacitados?, ¿qué estará pasando en todas estas zonas con enfrentamientos armados con todas estas personas? Porque lo que es bien cierto es que si existe un colectivo donde estas situaciones pueden generar mayor dramatismo es en el caso de las personas discapacitadas.

Situémonos, por ejemplo, en Oriente Próximo, o en África Central o, sin ir más lejos en el Este de Europa, en todos estos países existen enfrentamientos armados producidos por distintos motivos políticos, étnicos o religiosos. Hay que pensar las necesidades que puede presentar este segmento de la población que si, habitualmente, enfrenta serios problemas de subsistencia diaria, qué es lo que será en estos momentos de guerra y de caos.

Pero parecen invisibles o los hacemos invisibles, con la indiferencia y el desdén con el que la sociedad en general pasa de puntillas sobre este problema sobrecogedor, que supone la atención y la ayuda a todas estas personas que sin medios ni colaboración de ningún tipo afrontan su día a día en todas estas zonas calientes del planeta.

Nada de ello aparece en los telediarios, nadie hace alusión ninguna a este problema ni plantea soluciones para, si no resolverlo, si mitigarlo dentro de lo posible.

Sin ayudas públicas ni privadas, en un estado de sálvese quien pueda, no podemos ni siquiera imaginar lo que estarán sufriendo y soportando atadas a una cama o a una silla de ruedas o con problemas cognitivos, sin ninguna voz que se alce por ellos y que diga “aquí están y necesitan ayuda”.

Lo dicho, que facilidad tiene esta sociedad para hacer invisible todo aquello que le incomoda o no le es fácil de resolver. Esta forma de actuar es lo que causa, en unas zonas más que en otras, la invisibilidad de la discapacidad.

ESTÍMULOS PARA EL DEPENDIENTE

Si a todos, en ocasiones, nos es difícil mantener alto el nivel de motivación en la vida diaria aún gozando de buena salud, esta dificultad se incrementa en situaciones de tercera edad o enfermedad o ambas cosas.

Cuando estos dos factores de tercera edad y enfermedad se aúnan es muy sencillo sucumbir a una espiral de depresión. Se produce un aislamiento de la persona en su círculo más íntimo, se encierra en su casa, se limita a su mundo y toda su vida gira en torno a la enfermedad, no hay más. Las únicas salidas son para ir al médico y los únicos cambios son los producidos por y para la enfermedad.

Al perder su independencia y su autonomía personal se transforma en un asistido y un dependiente. Se produce la dolorosa comparación con otras épocas de la vida en las que se era plenamente independiente, vitalista, optimista y vigoroso.

Esta es una situación sumamente difícil, no sólo para el enfermo sino también para la familia y para el cuidador, ya sea del círculo familiar o un profesional contratado. El cuidador se puede contagiar de la depresión del enfermo y en estas condiciones es difícil que desempeñe sus funciones convenientemente. Se debe, es muy importante, mantener la motivación. Pero esto que resulta sencillo de decir no lo es tanto de ejecutar puesto que el cuidador transmite su ánimo al enfermo, le impulsa, le contagia de su propia disposición y, sin duda, cuenta en su nivel de motivación.

Podemos contar con una serie de medios para estimular el estado de ánimo y la motivación:

  • Introducir pequeñas recompensas o satisfacciones con regularidad para incentivar la consecución de metas, bien puede ser un tipo de comida favorita o un masaje relajante.
  • Celebrar los pequeños logros o progresos que vaya teniendo para variar los estímulos o percepciones negativas que se puedan generar en el enfermo.
  • Los paseos y las salidas aumentan el nivel de motivación por lo que tienen de novedoso, el cambio de escenario es un estímulo mental que se produce al romper la monotonía.
  • Hay que intentar que el enfermo se sienta útil, que aporte algo, permitirle tomar pequeñas decisiones, no pensar por él, fomentar su autonomía personal.
  • Piense en sus habilidades o en su experiencia en el momento de transmitirle el interés por su opinión.
  • Promover una actividad deportiva adaptada y gratificante en un entorno socializador.
  • Estimular sus capacidades físicas y cognitivas.

Todo ello en el intento de que el enfermo no se encierre en su mundo y se sienta cada vez más enfermo, más anciano y más dependiente de lo que en realidad es.