VIRTUDES DEL CUIDADOR

El ejercicio de cuidar exige, ante todo, el escrupuloso respeto de la autonomía del otro. Cuidar de alguien tiene como objetivo ayudarle a llegar donde quiere y puede llegar, potenciando su autonomía personal. Aún así el cuidador no es un sujeto pasivo, puede exponer su punto de vista pero nunca imponerlo.

No se puede cuidar de otro si no se sumerge uno en su circunstancia y comprende las claves de su situación y su contexto.

Cuidar significa tratar de responder a sus necesidades y también ayudarle a encontrar las herramientas para que sea capaz de responder a ellas por sí mismo.

Esta percepción de necesidades y de respuesta a estas necesidades varía entre un cuidador profesional y otro que no lo es, puesto que la capacitación técnica es fundamental para el desarrollo de esta labor.

Esta formación y competencia profesional del cuidador tiene que ver con tres aspectos del conocimiento que están estrechamente relacionados.

El conocimiento teórico, que permite acceder a un conocimiento sobre sí mismo y sobre los demás, así como sobre su profesión y como se relaciona ésta con la sociedad. La formación adquirida ayuda a desarrollar toda una serie de competencias en el acto de cuidar que serán fundamentales como bagaje durante el desarrollo profesional.

El conocimiento práctico, que incorpora las habilidades que uno tiene y pone en funcionamiento al desarrollar su trabajo y que suponen una mejora paulatina en el ejercicio laboral.

El conocimiento personal que se asocia con la dimensión afectiva, las actitudes, los valores, las emociones, las habilidades de relación y comunicación del cuidador, que definirán decisivamente el estilo de interacción con las personas dependientes que se encuentren bajo sus cuidados.

Si se olvida desarrollar alguna de las dimensiones profesionales relacionadas no se llegará a ser un buen cuidador. Todas son fundamentales.

Pero sin duda la más importante de todas es la dimensión vocacional del trabajo, siempre enfocado a la ayuda a los demás. Sin una motivación personal para el desarrollo de estas funciones, bajo mi punto de vista, es muy difícil por no decir imposible que se llegue a conseguir un desempeño laboral apropiado.

Pero un cultivo conveniente de este conjunto de habilidades es lo que proporcionará la excelencia en el desarrollo profesional de las funciones de cuidador.

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