DOTES DE CUIDADOR

En el mundo de los cuidadores se engloban profesionales con distintos perfiles y características. Como en todos los trabajos hay algunos que disfrutan con el mismo y otros que no, unos que han llegado  por una cuestión vocacional, los que han llegado por necesidad y se han adaptado y los que llegan por necesidad pero ni les gustaba, ni les gusta ni les gustará.

Por supuesto el identificar estas peculiaridades no es tarea fácil, ya que ante la posibilidad de un puesto de trabajo, todos adoptan una actitud dispuesta y entusiasta.

Pues bien, de esta buena elección depende el bienestar del paciente. Siempre digo que una de las principales cualidades  con que debe contar un cuidador es su capacidad de arropar y dar cariño a personas que en muchas ocasiones están muy necesitadas de ello. Ya que aunque cuenten con su familia, al final del día con quien más tiempo han pasado es con su cuidador.

Por tanto, bajo mi punto de vista, la cualidad fundamental de un cuidador, sin desmerecer los títulos y la formación académica y experiencia profesional que pueda ostentar, es la capacidad de dar cariño y comprensión a la persona que cuida, hacer que se sienta cómoda y atendida.

Esto no quiere decir que se transforme en un mero ayudante, facilitándole todas las tareas que le cuestan o que no quiere hacer por sí mismo, a pesar de que le dé cariño y haga que se sienta acompañado y protegido, la función primordial del cuidador es conseguir que su paciente recobre la máxima autonomía en su vida diaria para con ello sentir una mayor independencia.

No se debe confundir cariño y atención con proteccionismo, sobre todo porque con esto no se consiguen los fines mismos de su trabajo; el transmitirle motivación y el dotarle de autoestima ante los pequeños logros obtenidos en el día a día, que es lo que conferirá al trabajo del cuidador la importancia que, sin duda, tiene.

Esto junto con la empatía, la capacidad que debe tener el cuidador para ponerse en el lugar de su paciente y ser capaz de prever las necesidades que pueda tener, para en lo posible adelantarse a las mismas y prestar su ayuda en el momento oportuno y en la forma más idónea, siempre tratando de proveerle de la máxima autonomía.

Si un cuidador reúne las cualidades reflejadas no cabe ninguna duda que su trabajo será plenamente satisfactorio y se irán consiguiendo los objetivos que se le han asignado.

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