FORTALECIMIENTO Y DISCAPACIDAD

Pienso que todos en general opinamos que una de las mejores cosas para ocupar el tiempo libre es hacer deporte. Es una actividad saludable, habitualmente económica, relajante y lúdica, que además te permite mantener la condición física ideal durante más tiempo, reduciendo los efectos del envejecimiento y proporcionando una mayor calidad de vida.

Todo esto es innegable tratándose de personas que no padecen ninguna diversidad funcional, por lo tanto también lo será para las personas con discapacidad. Para ellas es tanto o más necesario, porque en ocasiones van a suplir sus músculos débiles o sin funcionamiento por otros que conserven su funcionalidad.

El fortalecimiento físico, como su propio nombre indica, trata de las técnicas necesarias para hacer los músculos más fuertes; para prever posible futuras perdidas de capacidad debido a la inactividad, producida frecuentemente por la incapacidad sufrida.

No se trata únicamente de actividades realizadas en un gimnasio, también es fundamental el mantener las actividades de la vida diaria para que los músculos mantengan un nivel óptimo de eficacia. Si estos músculos están débiles no podrán mover el cuerpo y limitarán ostensiblemente y a veces sin remedio las labores diarias.

El abandono físico siempre es perjudicial y contraproducente, pero lo es mucho más en personas que por su situación de dependencia cuentan con unos músculos débiles, músculos que en ocasiones deben sustituir a otros que han perdido su funcionamiento. Además una vez que te abandonas el recuperar capacidades perdidas se convierte en una tarea descomunal y en ocasiones imposible. Por ello es fundamental intentar mantener siempre el tono vital adecuado y no dejarse vencer por la pereza o el abatimiento.

Es cierto que a muchas personas la perspectiva de tener que acudir a un centro deportivo con regularidad les parece una empresa titánica, para la que no tienen voluntad ni hábito. Nadie se hace deportista de la noche a la mañana; es muy difícil que una costumbre que no se encuentra arraigada en nuestro planteamiento vital pase a formar parte de nuestras tareas cotidianas sin esfuerzo.

Pero se pueden hacer distintas actividades que mejoren la funcionalidad sin necesidad de recluirse en un gimnasio. Hay juegos, deportes al aire libre y sobre todo trabajo físico diario, del tipo que sea, pero que contribuya a mantener el tono muscular necesario para poder conservar el máximo de autonomía durante el mayor tiempo posible.

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