ESTANCAMIENTO O CRECIMIENTO

Cuando en el seno de una familia aparece una discapacidad se produce un cambio imprevisto, que habitualmente genera inestabilidad y desorientación.

A partir de ese momento la vida familiar da un giro importante, aparecen los especialistas, la rehabilitación, la medicación y fundamentalmente la atención al discapacitado por parte del núcleo familiar.

Se abandonan otras actividades, se renuncia  a la independencia, se postergan proyectos y se dedica un máximo de tiempo y de energía para atender al miembro discapacitado.

En estas situaciones la adaptación personal y familiar a la discapacidad implica un proceso que se mueve entre dos tendencias, el estancamiento y el crecimiento.

Por una parte, puede ocurrir que la propia familia se resista al cambio indeseado, no reconociendo la evidencia de la discapacidad, actuando o pretendiendo actuar como si nada hubiera pasado o simplemente introduciendo leves cambios.

Las crisis y los desequilibrios surgen siempre en todas la familias en estos momentos, y son las que se resisten a cambiar y se quedan estancadas repitiendo esquemas que ya no son válidos, las que presentan más dificultades de superación.

Por otra parte, las familias que asignan responsabilidades, que planifican actividades y establecen nuevas normas y pautas lo suficientemente claras y concretas, son las que encuentran los mecanismos que les permiten ir aceptando y asumiendo progresivamente el cambio.

La tendencia al crecimiento viene definida por la flexibilidad, la evolución y la búsqueda de nuevas formas de funcionamiento para afrontar y adaptarse a las nuevas circunstancias.

En estas situaciones la vida familiar no debe girar exclusivamente en torno a la discapacidad. A pesar de lo impactante que resulta sólo debe ser un aspecto más del sistema familiar. Se debe aceptar como algo que no se va a poder cambiar, evitando que afecte y altere todos los demás aspectos familiares.

Superado el impacto inicial, la familia que apueste por el crecimiento, irá progresivamente dándole menos importancia a la discapacidad y priorizando otros aspectos, necesidades y proyectos que habían quedado relegados.

No se debe dejar de intentar encontrar la felicidad a pesar de todas las dificultades.

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