UNA PROFESIÓN VOCACIONAL

Es indudable que la profesión de cuidador y el desempeño de los trabajos que supone requieren de un sentimiento vocacional y de ayuda a los demás por encima de todas las demás cosas. Ese aspecto es el que es necesario dilucidar, si el cuidador que pensamos incorporar es de las personas que verdaderamente disponen de vocación para ello o se ha acercado a este trabajo por la dificultad de trabajar en otros sectores.

El análisis de su trayectoria profesional nos permitirá detectar si ha sido una actividad continuada en el tiempo, lo que le ha permitido adquirir conocimientos y experiencia o si ha llegado a ella por la dificultad de acceder a otro tipo de trabajos.

Atendiendo a la relación de los trabajos efectuados, es fácil deducir si esa persona ha enfocado su desarrollo profesional dentro del ámbito del cuidado a personas mayores, enfermas o discapacitadas. Pero, aún así, es necesario comprobar el amor por su trabajo mediante entrevistas personales; que nos pueden dar mucha más información acerca de su implicación laboral.

Cuanto más se intenten analizar todos estos aspectos mejor conseguiremos seleccionar a la persona idónea, con lo que se pretende lograr la mejor atención para el paciente, así como una integración en la familia y una fidelización a la persona que cuida.

No es trabajo sencillo el del cuidador, es habitual tener que soportar exigencias y enfados del paciente, así como, en ocasiones, pretensiones exageradas y abusivas de la familia, que no termina de entender donde termina el trabajo de cuidador.

Dentro de la obligaciones del cuidador se engloban no solamente la ejecución concienzuda de su trabajo, también el saber entender  que hay muchos momentos en los que el comportamiento de la persona cuidada puede alterarse por motivos derivados de su enfermedad, asumiendo que hay cosas que se deben aceptar porque forman parte del trabajo.

Es muy habitual y productivo que entre cuidador y paciente se genere una relación estrecha e intensa, relación que irá madurando durante el tiempo que sean necesarios los trabajos de cuidado.

En resumen, la labor de cuidador es un trabajo que exige una amplia profesionalidad, dedicación y trabajo. No todas las personas cuentan, aunque lo pretendan, con la capacidad necesaria para llegar a desarrollar estos cometidos con la eficacia que se pretende, puesto que se precisan cualidades especiales para lograrlo.

Formación y experiencia como pilares básicos pero no suficientes; vocación, implicación, empatía y deseo de cuidar como aspectos de calidad que diferencian un trabajo correcto de la excelencia.

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