ENFRENTARSE A LA DISCAPACIDAD

La aparición de una discapacidad física es una situación difícil y delicada que afecta de muchas maneras a la persona que la padece. No sólo en el ámbito de las nuevas limitaciones físicas, que condicionan y limitan el día a día y la autonomía de la persona, sino que también en diferentes aspectos relacionados con el ánimo y la entereza para afrontar los nuevos problemas que se presentan.

Existen distintos métodos que pueden contribuir a que esta nueva situación vital redunde en nuestro propio crecimiento personal y no que se transforme en un trance aparentemente insuperable que nos avoque a la tristeza, la desidia, el abandono y finalmente la depresión.

Lo primero es organizarse, mantener nuestra vida, nuestro cuerpo y nuestro entorno material lo más adecuadamente organizado posible, lo que proporcionará  seguridad y tranquilidad para poder seguir superando los obstáculos que, sin duda, aparecerán.

Procura ejercitarte, tanto física como mentalmente, no hay que abandonarse a la desesperación y la melancolía por la vida anterior, es fundamental seguir manteniendo las capacidades que se conservan intactas, e incluso en ocasiones potenciarlas para intentar suplir de alguna manera las habilidades desaparecidas.

Mantén siempre, en todo momento, la educación con las otras personas y demanda respeto si en algún momento notas la falta del mismo; el ser educado te permite reclamar educación y no tolerar ningún trato vejatorio o insultante.

Sé capaz de pedir y aceptar ayuda. Esto, que parece algo obvio, es en muchas ocasiones olvidado, puesto que se puede llegar a pretender el seguir manteniendo la absoluta autonomía e independencia que se tenía anteriormente y esto no siempre es posible.

Hay que ser capaz de aceptar las propias limitaciones y adecuar nuestras actividades a la nueva situación, seguro que siguen habiendo muchas cosas que queremos hacer y que podemos hacerlas; lo mejor es centrase en éstas e ir olvidando y dejando atrás lo que ya no podemos hacer.

Usa las ayudas técnicas que te puedan ser útiles, en muchas ocasiones la diferencia entre la autonomía y la dependencia pasa por alguna de estas ayudas. Conviene informarse y saber de qué podemos disponer.

Busca en tu localidad grupos de apoyo para personas que se encuentran en tu misma situación. Puede ayudar el hecho de conocer a otras personas que han pasado o pasan por las mismas dificultades y valerte de su experiencia ante un problema que puede llegar a parecer insuperable.

Sigue cultivando tus aficiones, las de  antes e incluso otras nuevas, que pueden estar mejor adaptadas a la nueva situación. Pero el continuar haciendo las cosas que te gustan es un hilo conductor a la serenidad y a la felicidad.

Y sobre todo, lo principal; lucha, lucha y sigue luchando; no desfallezcas y continua buscando tu satisfacción personal, esto te lo proporcionará el seguir adelante y ser capaz de continuar con tu vida, con más limitaciones es cierto pero tu vida, tu única vida, no hay otra.

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