LA IMPORTANCIA DEL CUIDADOR

Cuidar a los demás siempre es un acto de generosidad y entrega, lógicamente cuando se trata de un cuidador profesional es una actividad remunerada; pero aun así es, en muchas ocasiones, un trabajo irremplazable sin el cual muchas familias entrarían en una situación de desesperación y desamparo.

Es verdad que alrededor de este tipo de tarea proliferan personas que no cuentan ni con la disposición, ni la formación, ni el carácter, ni la actitud y que únicamente realizan el trabajo porque no tienen opción de ningún otro.

Pero salvando este tipo de perfil que, por otra parte, existe en todas las demás profesiones sean del tipo que sean; siempre pienso la dificultad que supone para alguien el asumir la responsabilidad total sobre otra persona. Hay que pensar que los cuidadores que realizan horarios continuos e intensos tienen bajo su responsabilidad todas las actividades diarias de las personas cuidadas y esto provoca situaciones y momentos que no son fáciles de manejar.

Hay que reconocer que el cuidador, la mayor parte de las veces, además de su propia ayuda física, necesaria para ayudar al dependiente a conseguir lo que por sí mismo no sería posible, proporciona una compañía y un respaldo psicológico fundamental para la persona que cuida, sin la que se sentiría desamparada.

He sido testigo, en diversas ocasiones, de como una vez superadas las reticencias iniciales, normales por otra parte y aún más en una persona mayor; se llega a entablar una estrecha relación, de dependencia sí pero también de cariño y amistad entre el cuidador y su paciente.

No cabe duda que los cuidadores que aman su trabajo, que quieren y saben cuidar, desempeñan su labor con ternura, entrega, dedicación y alegría, día a día, todos los días.

Por otra parte es indudable que si alguien puede ayudar a una persona dependiente a mejorar en su discapacidad, éste no es otro que el cuidador; cuya principal misión es tratar de que el dependiente recupere la máxima autonomía personal.

Por todo ello debemos valorar generosamente su trabajo y darnos cuenta de la dureza y la dificultad de su tarea, dedicando su tiempo y una parte de su vida para asistir a otras personas.

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