AYUDAS TÉCNICAS

Cuando una persona por edad o enfermedad comienza a tener dificultades de movilidad y autonomía se enfrenta a muchos y variados problemas, pero sin duda uno de los principales es la desvinculación social.

La pérdida de roles socialmente reconocidos los lleva a retraerse, a permanecer en sus casas sin contacto activo con el resto de la sociedad, con lo que se van deteriorando, y terminan definitivamente por perderse, las redes de apoyo.

Es importante para los cuidadores no profesionales, habitualmente familiares, que prestan cuidados domiciliarios a personas mayores en situación de dependencia, el conocer que existe importantes ayudas técnicas para la movilidad personal, con la finalidad de evitar la exclusión social de estas personas mayores cuando han perdido parte de sus capacidades funcionales para movilizarse.

Se considera ayuda  técnica todo utensilio o instrumento destinado a disminuir su discapacidad y facilitar su autonomía, realizando la función que la persona no puede hacer.

Contar con una ayuda técnica y hacer un buen uso de ella termina siendo la diferencia entre continuar siendo autónomo o caer en una situación de gran dependencia.

Pero también es importante el considerar que cada producto de apoyo tiene una función específica, por lo que su elección dependerá de las características de la persona y, por supuesto, de las necesidades que se precisan cubrir.

Es indudable y fácilmente comprensible que un producto de apoyo mal escogido o, en muchas ocasiones, heredado de otra persona que haya tenido problemas que se pueden considerar similares por personas no profesionales, a pesar de contar con las mejores intenciones, puede provocar accidentes en forma de caídas, con la consecuencias que estas tienen en las personas mayores, o hacer que el enfermo empeore físicamente.

Un producto de apoyo bien escogido es realmente útil y puede suponer la autonomía personal de la persona discapacitada o con problemas de movilidad, dada la variedad existente, así como su adaptabilidad y fácil uso.

También es importante el tener presente que no son para siempre, que las necesidades que precisa cubrir la persona van cambiando y evolucionando y que se debe estar atento a estos cambios que se van produciendo con el fin de que siempre se empleé el utensilio idóneo en cada situación.

Y, por supuesto, como en todo, mejor si se cuenta con la supervisión y el consejo de un profesional.

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