DISCAPACIDAD SOLIDARIA

Ha llegado el momento de que los problemas de dependencia se consideren como una necesidad sanitaria, que el sistema, de una vez por todas, debe asumir económicamente y garantizar que la calidad de vida de todas estas personas quede asegurada.

A todos nos parece primordial que en un “Estado del Bienestar” la cobertura sanitaria sea gratuita y universal y no alcanzo a comprender por qué un problema como el de las personas con cualquier tipo de discapacidad, que precisan de ayuda externa para desenvolverse en su día a día, queda apartado y para el que conseguir cualquier tipo de ayuda se transforma en una odisea burocrática de primer orden.

Se pasa de refilón por un problema enorme que afecta a un porcentaje importante de la población, que durante toda su vida activa ha pagado religiosamente sus impuestos y que ahora que necesita la cobertura del estado, éste se desentiende y traslada el problema a los familiares, que con sus propios recursos humanos y económicos, si los tienen, deben hacer frente a las necesidades del enfermo.

Esta situación exige de una vez por todas una respuesta proporcional a su problemática, se debe asumir como una necesidad sanitaria más y proporcionar la asistencia que se espera del Sistema Público de Salud de un  país desarrollado.

No nos paramos a pensar en la gran cantidad de personas, habitualmente mayores, que al no disponer de recursos económicos para la contratación de un cuidador deben ampararse en la ayuda que les proporciona la familia, familia que en algunas ocasiones es inexistente y que en otras no dispone de tiempo ni de dinero para asumir las consecuencias de esta realidad.

Me parece una profunda injusticia y más cuando se trata, normalmente, de los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

Sé cual es el coste económico que supone la contratación de un cuidador profesional y sé que en gran cantidad de ocasiones esto no es posible dado lo exiguo de las pensiones y la situación económica de los últimos años, provocada por la crisis financiera que ha asolado el país.

La solución es difícil, sobre esto no cabe ninguna duda, pero momento es ya de que este tema empiece a ser considerado, de verdad, con la importancia que tiene.

Pensemos en la situación de abandono y desasistencia de tantas personas, mayores o enfermas, que al no disponer de familia ni recursos suficientes, permanecen en el limbo que se ha generado sobre la discapacidad. Nadie mueve ficha y el problema no se va a resolver solo.

Es preciso ya un paso adelante, aunque no lo veamos ni nos afecte existe, no contribuyamos aún más a su invisibilidad.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *