Siempre he pensado que el principal soporte con el que cuenta una persona para poder superar los retos, a los que nos va sometiendo la vida, es la fuerza de voluntad. Creo que la diferencia entre los logros de unos y de otros no se encuentra únicamente en la educación, la formación o el estrato social del que uno provenga, sino que lo que marcará la diferencia será la voluntad que hayamos conseguido configurar.

Es cierto que, esta fuerza de voluntad, no nace con nosotros sino que la vamos construyendo con nuestras propias vivencias desde la más tierna infancia, siendo también cierto que la superación de dificultades la irán formando y estructurando con el paso del tiempo.

El otro día volví a comprobar que todo esto es así. En un conocido programa de entretenimiento recibieron a un invitado muy especial. Se trataba de un hombre, joven todavía, consumado músico, que tocaba la guitarra con indudable maestría; nada de esto revestiría nada de especial, sino fuera porque el citado músico carecía de brazos. Nació sin ellos, pero comentaba que desde su infancia siempre se le ha tratado como a los demás y que ello le impulso a tratar de llevar la misma vida que cualquier otra persona.

No sólo tocaba la guitarra y había conseguido hacer de ello su medio de vida, sino que lograba llevar una vida totalmente normal sin ningún tipo de ayuda, incluso conducía su propio vehículo y era capaz de pagar en una tienda con la única ayuda de sus pies.

Ante estas demostraciones de entereza y voluntad sólo cabe la admiración. ¿Qué dificultades habrá tenido que superar este hombre a lo largo de su vida que los que no tenemos este tipo de problema únicamente podemos imaginar?

¿Y cómo los ha podido superar? A base de entereza y dedicación, constante dedicación; algo que sólo se puede conseguir con una fuerza de voluntad de hierro. Una fuerza que le permitiría llegar al fin del mundo si así se lo propusiera.

No existen cuerpos discapacitados, cuando veo situaciones de este tipo me doy cuenta de que todas las personas pueden llegar donde se propongan, cierto es que unas con más dificultades que otras, pero se puede. La discapacidad no está en el cuerpo ni en la mente, sino en el ánimo y ese es el músculo que desde la infancia se debe trabajar, esa es la fuerza que nos puede hacer lograr lo que nos propongamos.

Como le dijo a este músico otro de los invitados del programa; ¡cuánto tenemos que aprender de ti!

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