HOY HE VISTO UN ÁNGEL

Hoy he tenido que acudir, por motivos que no vienen al caso, a la consulta de pediatría de un conocido hospital valenciano. Al llegar me ha llamado la atención el gran tamaño y el colorido de la sala de espera, así como la cantidad de niños, padres, madres y acompañantes que en ella se acomodaban.

Como ha habido que esperar un rato, he tenido tiempo de observar y entre todas estas personas he visto una escena que me ha hecho reflexionar sobre el tema que voy a tratar. Llevo mal el ver la enfermedad en otras personas, me compadezco y en algunas situaciones en que se percibe la gravedad me conmuevo profundamente, pero este sentimiento aumenta exponencialmente cuando el afectado en cuestión es un niño. No puedo evitar, como padre que soy, ponerme en el lugar de los suyos e intuir el sufrimiento que deben padecer.

Hoy me he sentido así, en esta escena un niño ya no tan niño, aunque estaba sentado en un cochecito con la mirada perdida, comía con dificultades un yogur que le estaba dando, con todo el cariño, una señora que sin duda era su madre. No he podido dejar de mirar la escena, observando la cara del niño, inexpresiva, bendito inocente, y la de su madre, serena, con una profunda resignación.

Reconozco y alabo la muestra definitiva de amor que supone encontrarse en tal situación y llevarla con entereza, sobrellevando la desgracia con la máxima serenidad posible. En estas circunstancias, sin duda, el cuidador deja de tener vida propia para vivir una vida de dedicación y entrega a los demás, todo por amor, sublimando lo mejor de la naturaleza humana con sus actos.

Este artículo está dedicado como alabanza a todas esas personas, que en el recogimiento de su hogar y sin más reconocimiento que el de su familia, hacen ofrenda de sus deseos, alegrías, objetivos y futuro en un acto de entrega absoluta a otra persona.

En ese momento, en que tantas sensaciones se agolpaban en mí por lo que estaba viendo ha sonado mi nombre por los altavoces y me ha sacado de mi ensimismamiento. He aparcado mis pensamientos para realizar la gestión para la que había acudido sin pensar más en ello, pero cuando ya salía del hospital la imagen vivida ha vuelto con fuerza a mi mente y he tenido la sensación de que con ese niño enfermo, bendito inocente, lo que había era un ángel en la tierra.

No puede ser de otra forma, creo que hoy he visto un ángel.

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