ADAPTANDO SU ENTORNO, LA COCINA

Continuamos esta semana con la serie de artículos iniciada la semana pasada con la adaptación del baño. Esta semana trataremos los problemas existentes en la estancia más industrial de la vivienda y por tanto junto con el baño la que más peligros presenta, por la presencia de las diversas fuentes de calor, eléctricas y de agua que contiene.

Las cocinas para que puedan ser útiles a los discapacitados y a las personas dependientes deben tener una superficie que les permita desenvolverse con cierta facilidad, a la par que alcanzar a todos los aparatos accesorios.

Debe existir un área de 1,50 m. de diámetro como mínimo para que pueda girar una silla de ruedas. Además los armarios y otros elementos deben estar a una altura accesible desde la silla que será de aproximadamente 1,50 m. de altura máxima.

Los planos de trabajo deben estar situados a 80 – 85 cm. del suelo y debe quedar bajo ellos un espacio libre de 68 cm. aproximadamente para que las piernas y la silla de ruedas pasen libremente. Esto es particularmente importante bajo el fregadero donde tendremos que tener en cuenta el espacio ocupado por el desagüe y el sifón y donde se aconseja revestirlos de un material aislante térmico, ya que pueden estar en contacto directo con las piernas de la persona que está en silla de ruedas. El fregadero no debe ser demasiado profundo, siendo más cómodo con un grifo monomando, y si es del tipo ducha extraíble, permitirá llenar las cacerolas o los cubos sin necesidad de colocarlos en el fondo del fregadero.

Los lavaplatos, lavadoras, neveras y demás electrodomésticos que precisen de un acceso frontal se deben suplementar inferiormente al menos 30 cm. preferiblemente mediante un banco móvil, para facilitar su uso.

Existen en las tiendas especializadas numerosos utensilios diseñados para ayudar a quienes tienen dificultades para asir objetos o para aquellas personas que sólo pueden emplear una mano. Pueden ayudar a pelar, cortar, abrir latas o a suplir la función de los tenedores convencionales cuando no es posible manejarlos bien.

Siempre son preferibles las cocinas que funcionan con electricidad como vitrocerámicas, ya que se accionan con un botón y presentan menos peligros que si se usan cocinas de gas.

El acceso a los interruptores y enchufes debe ser lo más cómodo posible y se debe contar con un número suficiente de tomas para que los cables de los aparatos no se crucen o exista el riesgo de engancharlos al efectuar una maniobra.

Todas estas adaptaciones contribuirán a que la persona dependiente se sienta más cómoda y segura y no tenga problemas para preparase ella misma la comida o efectuar cualquier maniobra cotidiana  que de otra manera se dificultaría significativamente.

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