DE CUIDAR A CUIDARSE

En el momento actual y debido a las necesidades sociales que se generan para el cuidado de personas en situación de dependencia, ha aumentado tanto la oferta como la demanda de cuidadores para estas personas que, por motivos de edad o enfermedad, no pueden valerse de forma absoluta por sus propios medios.

Esto ha llevado a la creación de un colectivo profesional al que se reconoce por el nombre de cuidadores. Estas labores de cuidado habían sido desempeñadas históricamente por miembros de la misma familia, por lo que no trascendían las dificultades o problemas personales que les acarreaba el desarrollo de un trabajo tan riguroso.

Actualmente está comprobado que gran número de patologías pueden llegar a afectar a estos profesionales, por lo exigente de su trabajo y por la dedicación que puede representar el tener que cuidar a una persona.

Dentro de todos los aspectos a los que hay que prestar atención, para que las relaciones entre “cuidador” y “cuidado” sean plenamente eficaces, hay un componente especialmente importante, éste es la autoestima, tanto del cuidador como de la persona a la que cuida.

Entendiendo la autoestima como la valoración personal de uno, ante sí mismo y ante los demás, cuya importancia adquiere máximo relieve porque se refiere a nuestra manera de ser y afecta a nuestra forma de estar, dos factores que inciden de forma directa en la relación de dependencia que se genera en el desarrollo de esta labor.

Indudablemente, cuidar supone dedicar una gran parte del tiempo propio a atender las necesidades diarias de otra persona y de esta manera se debe considerar una función fundamental, ya que sin ella no podría realizar su vida habitual y, por tanto, debe ser importante tanto para la persona cuidada y sus familias como para el propio cuidador.

Por eso, el cuidador, debe reflexionar sobre su autoestima, cómo está y cómo mejorarla; para sentirse mejor, ser más feliz y así poder cuidar de una forma más eficiente.

Se debe tener siempre presente que cuando el cuidador dispone de una adecuada autoestima, es cuando puede transmitirla a la persona que cuida mejorando con ello la situación anímica de esta persona, lo que contribuirá a potenciar su autonomía al hacer que se sienta más competente.

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