LA IMPORTANCIA DEL ENTORNO

Escrito en Artículos el 25 Mayo, 2017 | 0 Comentarios »

Podríamos hablar durante horas sobre la ventaja que supone para una personaAnciano y su familia mayor o que padece algún tipo de disfuncionalidad el poder mantenerse en su entorno habitual, seguir residiendo en su vivienda y contar con el roce diario y el ambiente familiar para dentro de lo posible hacer más llevadera su situación.

Basta con darse cuenta que nunca nadie lo va a atender como su propia familia y que en un centro se pierde en cierta forma la individualidad para pasar a convertirse en parte de un colectivo, lógicamente no va a disponer de una atención tan personalizada como si estuviera en casa. Esto es así ya que es imposible el poder contar con una persona que esté pendiente en todo momento, como sí sucede cuando el discapacitado está en su entorno y es atendido por profesionales competentes y responsables.

Es verdad que la contratación de un cuidador experimentado que motive diariamente al discapacitado y le impulse y apoye en el mantenimiento de su autonomía personal supone un gasto importante para las familias; que en ocasiones pueden valorar el ahorro económico y la comodidad de ingresarlo en algún centro que les libere. Así es, cuando el problema ya está avanzado no es fácil ni económico el encontrar profesionales que se impliquen profundamente en el cuidado del enfermo.

Pero no hay duda de que en un centro residencial para mayores va a perder un elemento fundamental para el mantenimiento de sus condiciones y éste es su entorno afectivo. Pienso, desde mi perspectiva, que el principal obstáculo que se genera entre el mayor y su salud, cuando se le sustituye su ambiente por un entorno extraño y desconocido, es la tristeza. Esto les ocurre a los mayores y nos ocurriría a todos de encontrarnos en esas circunstancias; por supuesto siempre hay excepciones, pero imagino lo que debe ser para ellos asumir que lo ingresan en un centro impersonal porque la familia no puede o no quiere ocuparse de él.

Hay que admitir que el cuidar de nuestros mayores da continuidad a nuestra historia y a nuestra cultura. No hace tanto tiempo lo natural en las familias era mantener a sus mayores en su entorno familiar hasta el final.

Es cierto que ahora se alcanza habitualmente una edad avanzada, con todas las consecuencias que esto acarrea en cuanto a patologías y perdida de facultades, también es cierto que las familias son más reducidas y que la situación económica influye en la posibilidad de disponer de recursos para la contratación de cuidadores.

Pero lo que es innegable es que siempre una persona se encontrará mejor, más arropada y mejor atendida en su propio entorno que en un ambiente extraño y no sólo esto sino que la temible y destructora tristeza tendrá que superar los diques de cariño que genera una familia cuando mantiene estrechos lazos de afecto.

Fecha de publicación: 25/05/2017

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